CAPÍTULO I:
La tormenta
Hace mucho, mucho tiempo, en una pequeña villa en las orillas del mar Báltico, vivían en una pequeña casa de piedra un pescador, su esposa y sus dos niños: Nicolás, de cinco años, y su hermanita, la bebé Kathy.
Una tarde, cuando Nicolás estaba sentado cerca de la ventana mientras tallaba una pequeña pieza de madera, vio que las nubes de una tormenta se aglomeraban furiosamente. En la distancia, podía oír el rugir de las olas rompiendo en la playa, y sus pensamientos fueron a su padre, quien estaría siendo lanzado en su frágil bote de pescar; pero no pasó mucho antes de que ya no pudiera sino sólo escuchar el estruendo de las salvajes oleadas de granizos martilleando sobre los cristales de las ventanas. La oscuridad crecía cuando Nicolás preguntó con voz preocupada: "Mamá, ¿crees que papá estará seguro allá afuera?. No recibió respuesta. Su mamá estaba demasiado ocupada cuidando a la bebé Kathy, quien estaba recostada en su cuna, agitándose febrilmente.
Al fin, ella se levantó del lado de la cuna, y con una mirada preocupada en su cara confió a Nicolás: "La fiebre de tu hermana está empeorando, y ya no puedo esperar a tu padre. Nicolás, quiero que te quedes junto a Kathy y limpies su frente con este trapo húmedo. Oh, y asegúrate de que ella permanezca tapada. Regresaré tan pronto como pueda", dijo palmeando la cabeza de Nicolás. Después, poniéndose su largo abrigo, salió apresuradamente a la fría y salvaje noche negra… una ráfaga de nieve se precipitó a través de la puerta cuando la traspuso.
Pacientemente, Nicolás observó a Kathy por muchas horas hasta que ella dejó de empujar las colchas a un lado, y su cara se volvió blanca y su pequeña frente caliente comenzó a refrescar al tocarla. Cuando las cenizas del fuego cambiaron de negras a grises, Nicolás asintió con la cabeza y cayó dormido en el suelo junto al catre.
Aquella fue la forma en la que los aldeanos lo encontraron a la siguiente mañana, cuando trajeron la triste noticia: su padre se había ahogado en la tormenta. Para empeorar las cosas, también tuvieron que decirle que a su pobre madre la había matado un árbol que le cayó encima cuando iba a buscar al doctor. Ahora, de la que fuera una vez familia de cuatro personas, solamente estaba Nicolás. Era huérfano.